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Fachada de la galerĂ­a



Desde su formulación a finales del siglo XIX, el paisajismo malagueño ha sido pródigo en escenas amables y cotidianas que ensalzaban sin pudor las bondades humanas y climáticas de la comarca. Sin embargo, ese idealizado edén también tenía un cuarto oscuro, reservado a desheredados del tiempo y de la historia, en cuyo interior pocos pintores se han aventurado a indagar.

Pero una vez dentro, hacen falta redaños para mostrar lo que nadie quiere ver: cuarterones agrietados, vigas podridas, portones desvencijados, humedad, maleza... y ausencia. Un escenario desolador habitado por “almas muertas” e insoportables silencios; un aquelarre de sombras al que Perdiguero, con su habitual maestría, nos invita a compartir en escarnio de nuestra desmemoria y malquerencia posmodernas.

José Manuel Sanjuán

Historiador de Arte


Interior de la galerĂ­a