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críticas y reportajes José Sanjuán Perdiguero, presenta dos apuntes de paisaje bastante buenos. Este busca un poco de sal y pimienta y lo vuelca en lo lejano de sus lienzos para formar la vaporosidad de las nubes teñidas de rubor. Francisco López Martín
Sanjuán Perdiguero mereció una distinción en e lV Salón de Otoño. Sanjuán Perdiguero es lo que se puede llamar una vocación viva. Una llama. Es mas fácil pintar constantemente, por oficio, que pintar constantemente por ensoñación. A Sanjuán le mueve la lírica, la poesía. Poseedor de una técnica brillantemente reposada. Es un artista del pincelcon todos los honores. Barcas, Cacharros, paisajes y sobre todo el “Dique” son la gran oportunidad de una espátula dominada con gusto y de una dicción enorme y valiente. En él vibra un pintor que sigue un camino amplio, lleno de sugerencias. Es el vivo retrato de los grandes pintores malagueños, que al fin cuajan en esta época de fondos y trasfondos decorativos. Para Sanjuán, lo decorativo es secundario y lo principal, la belleza. Leovigildo Caballero
Perdiguero, es un hombre al que gusta traer a sus lienzos la belleza de la Málaga del interior. Sus cuadros plenos de luz, nos muestran el paisaje campestre y urbano de los pueblos, esos rincones apacibles y tranquilos plenos de belleza y escondidos en lo más recóndito de la provincia malagueña. Su paleta se inunda de transparencias lumínicas que traslada al cuadro con las más iridiscentes tonalidades. Es muy amplio su dominio del color –veteranía clasista, podríamos decir- que une al dibujo geométrico de sus composiciones. Sus campos restallan bajo los ardores del sol veraniego que da a las mieses ese amarillo tan esperanzador para los labradores que las recolectan. Estos, curtidos por los mismos rayos, muestran el moreno tostado tan expresivo en esas tierras. F. Moreno Mesía
José Mayorga
Perdiguero presenta una exposición de gran equilibrio. Frente al campo, sus blancas casas, sus tierras, el verdor de su vegetación; frente a las aguas y las cosas del mar, frente a parcelas urbanas, Perdiguero vuelca su vocación, la fuerza de sus pinceles, de su espátula, de sus colores, para ofrecernos un pintura de alta calidad que juega maravillosamente con todos los matices, que perfila los temas y los plasma con formas, volúmenes, primeros planos o visiones profundas. Tiene, así, lavirtud de convertir sus óleos en ventanales abiertos a todos los campos de la naturaleza, en puntos de mira hacia la belleza misma, convertida en belleza pictórica con una sorprendente y personalísima inspiración creadora. Una obra que tiene empaque y soltura, que es ágil, desenfadada, que nos muestra a un pintor con decisión y amor a su obra. Y esto es lo más importante en la tarea de un artista. R. Cortes
UNA VOCACIÓN DE ARTISTA AMPLIAMENTE DEFINIDA Nada mas hermoso que hacer realidad la belleza de un sueño. El hombre que tiene fe en sí mismo por impulso de una vocación un gran místico que quiere palpar una verdad que parece quimera. José Sanjuán Perdiguero ha definido ampliamente su gran vocación de artista plasmándonos con pinceles y espátulas ese amplio y abierto campo donde las hojas de los árboles se muevena impulsos del viento y las montañas se hacen inmensos penachos de la tierra que quieren acercarse a Dios. La paleta de este pintor se ha nutrido de secas hojas muertas, y ellas se han hecho como un sinfónico concierto desprovisto de estridentes notas. La personalidad artística de este gran pintor está más que definida. Hay un sello peculiar en toda su obra. En la hojarasca de sus paisajes un acento melancólico se hace bella poesía. En sus telas está el abierto espacio donde el hombre se pone en contacto con el terruño para hacer de éste riqueza nutritiva para los humanos. José Sanjuán Perdiguero ha hecho realidad la belleza de sus sueños, y éstos, visitante, los tienes ante tu visión para recreo de ella. Francisco López Martín Reproducido en la Tarde del día 2 de Enero de 1975
Perdiguero ha poetizado, idealizado sus marinas, mientras que ha llegado a una admirablesíntesis en sus paisajes. Su espátula se torna maestra en mil matices, cromatismo, perspectivas, dándole, a veces, una atmósfera de poema en color. Perdiguero muestra tanto su hoy como señala su futuro en constantes investigaciones. Se funde en Perdiguero tanto el arte como el oficio para cristalizar en una obra bien hecha. Perdiguero pone su arte y técnica al servicio de un amor: Málaga, su mar, su costa y su bellos pueblos del interior Gonzalo Fausto – SOL, 4 –11-1975
Perdiguero se especializó en el paisaje desde muy joven y en este procedimiento mantiene su voluntad de artista que ama la naturaleza, la realidad que es fuente de belleza y sugestiones. Las obras presentadas aquí identifica una personalidad formada a fuerza de enfrentarse con los más representativos paisajes de Andalucía, especialmente de Málaga y Córdoba, auque también tiene otros de Asturias, en los que la destreza técnica corre pareja con la aplicación cromática. Manifiesta en estor cuadros un espíritu abierto a la luz, hecho a la verdad de real y al modo bello de ofrecerla en sueltas pinceladas e inspirados toques de espátula. Es Perdiguero ágil y airoso en el juego cromático. Sostiene con el tema y el color un dialogo grácil y sincero, en el que, a veces, los grises forman el fondo del ambiente que envuelve el paisaje, obteniendo contraluces magníficos. La gama de los colores empleados es múltiple, rica en su expresión y de una gran sinplicidad en la manipulación técnica, lo que da a los cuadros un identificación clara y concreta de sus calidades estimables. Juan Latino
Rafael Cortés
Perdiguero expone en la Económica Perdiguero ejercita en pintura un peculiar sistema de cubicación del paisaje, del urbano en especial, al que extrae toda su oculta dimensión y cuanta expresividad es capaz de contener una visión directa de piedras, paredes y callejas en las que se antojan superpuestas las diversas dimensiones capaces de dar como resultado una expresividad que está hecha tanto de la materia que reproduce como del halo que esta misma materia desprende. Parece como si el momento del paisaje que atrae a Perdiguero fuera aquel que se instala en un instante previo al caos, del que después se va a desprender una futura ordenación, que solo con el lenguaje del arte se puede expresar, si para ello hay capacidad en el experimentador de oficio. Este es el caso de Perdiguero, que tiene acreditada de antiguo su personalidad, la ordenación de sus planteamientos asumida con validez y el temperamento suficiente como para dar preferencia a lo que llega como lo que ocultamente en estemotivo –que por otra parte es abundante aunque no por ello está al alcance de cualquiera- todo cuanto debe distinguirlo para servir de pretexto y excusa al arte. No es otra cuestión la que en realidad se ofrece a la contemplación del artista sino unas directrices que llegan de todos los confines de la oferta informe, que el artista se encarga de cuantificar y cualificar para saber de todo este cúmulo de circunstancias y realidades, los elementos que sin duda pueden llevar en sí la virtualidad para que las experiencias, contactos con la teoría y ejercicio constante de la técnica, derive por los caminos adecuados. José Mayorga
Del libro “pintura base 7” En cada cuadro la gama cromática va a mantener una lógica composición y así el efecto será más plástico y su volumen, su movimiento, más real. La imagen es otro concepto que se puede verificar en estas obras –las del catálogo, solamente- si nos acercamos a determinar la cantidad de luz, tema, el marco en el que se desarrolla el tema y lo fantasmagórico de su pincelada, daremos con la clave de la imagen, porque no es sólo la imagen que aquí se ve, es la imagen en movimiento de esos temas que han sido pintados para observar desde distintos ángulos. Posiblemente Huet también al ver la obra de Perdiguero hubiera podido decir aquello de: Una originalidad sin esfuerzo sostenido por la verdad y el numen. Y es que es un auténtico milagro que lo que soñamos como un imposible de color y fuerza, esté realizado en un sentido bello y plástico, desde la perspectiva del tiempo que ya no pasará. Ése es el Paisaje de Archidona. Pablo Chaurit Málaga 1987
De la presentación del libro “Pintura base 7” El arte se ha entendido durante siglos como “ornatus” como adorno del artificio sobre una realidad imitada. Este proceso de “amplificatio” alcanza el paroxismo en determinados periodos de evolución de la serie. Pero, por contra, la supresión de elementos, la eliminación de lo no sustancial a la subjetividad del artista, es un camino tan válido como el otro y por estas vías transita Perdiguero que dinamiza con vitalismo propio ciertos componentes del cuadro, consiguiendo una original fuerza expresiva que se organiza en juegos volumétricos y que es una muestra del dominio técnico y de la fina sensibilidad del pintor. Antonio Garrido Moraga Málaga, 1987
Perdiguero, el pintor de la luz y el color. ... El pasado es el pasado.La vida está ahí, la carrera también; la firma, las exposiciones, el trabajo, mejor, de cada día.Lejos quedan aquellas excursiones al Camino de Olías o de Antequera o a la Venta del Túnel. El tiempo ha pasado, el pintor está hecho, tiene un nombre y una trayectoria jalonada del buen hacer. Es tiempo de definiciones... Paco Fadón
... Especialmente dominador de la estructura urbana en síntesis, también Sanjuán Perdiguerosabe regalarnos paisajes abiertos de lejana y umbrosa arboleda, caseríos a merced de curiosos y bien urdidos celajes y marinas que se pierden en el azul gastado de la tarde como una provocación del ideal de la barca en reposo. Ese vitalismo referido, que enlaza perfectamente con lo que el artista ya lleva dicho y explicado en sus cuadros a lo largo de los tres últimos decenios, es lo que da sentido a su larga carrera y lo que la interrelaciona con la de otros creativos de su misma generación. El resultado es un discurso de alegorías y referencias urbanas, rurales y marineras de un entorno muy querido y decantado que se exponen en la galería de arte Porticus. Julián Sesmero
El Grupo Nueve Pintores (1973-1993) Si algo caracteriza la producción pictórica de Perdiguero es su versatilidad técnica . Desde finales de los años setenta se aprecia un incipiente afán de disolución de las formas.La pincelada, suelta y espesa, compartimenta espacios y distribuye la luz en amplias zonas donde el motivo es un mero pretexto: Casas de campo, rincones portuarios, arboledas... , toda referencia figurativa queda reducida al mínimo para así potenciar, mediante el color, la esencia de lo narrado. Junto a esta tendencia, el pintor se involucra, alternativamente, en diferentes lenguajes plásticos como los paisajes a espátula, experimentos en arpillera, tintas planas o panorámicas evanescentes. Ardua tarea, pues, encontrar un denominador común en este variado repertorio, salvo la sensibilidad y la calidad cromática que emplea en cada obra .
José Manuel Sanjuán López
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